jueves, 31 de julio de 2008

Traumas de mi vida

Una vez iba yo con toda mi familia de viaje a Chihuahua, Sonora y no recuerdo a dónde más, ya que era un viaje alrededor de México en un autobús de pasajeros, el chiste es que estábamos pasando por el desierto de Sonora, mis papás habían hecho comida que no recuerdo qué chingados era, pero sí me acuerdo que me cayó muy mal y tuve unas ganas descomunales de parir al topo. Le dije a mis papás que quería ir al baño, ellos me dijeron que me aguantara, que ya casi pasábamos por una gasolinería pero yo no aguantaba, se me salían gases más apestosos que un pinche cadaver en descomposición.

Total, pedí permiso al chofer para bajarme a cagar, cuando bajo el último escalón, doy un paso más y siento cómo la pinche nutria se avienta al río, pero con todo y río, en pedazos aguados y caldosos, la pinche diarrea me hizo sentir un líquido caliente y aguado que corría por mi piernita de 5 años de edad, mi calzoncito de los snorquels quedó en Sonora lleno de excremento acompañando a mi pantalón mojado por el jugo de los mismos.

Lo peor es que mis papás no encontraban mi mochila entre tanta maleta por lo que tuve que usar un pinche periódico, tapando mis miserias de las risas de los demás niños de mi edad, 10 minutos después llegamos a una gasolinería donde todos bajaron a hacer compras y al baño excepto por mí, quien estaba en el último asiento del autobús de pasajeros, en posisión fetal, llorando aferrado a mi taparrabo de periódico, después voteé a mi izquierda para ver la mirada burlona de mi hermana que sonreía de oreja a oreja.

Desde entonces odio el puto desierto.

Solar Fake gente, escuchen o mueran: